Nos encontramos en la Plaza del Altozano.

Conforman este paraje un conjunto hermoso de edificios.
Al oeste están el Ayuntamiento y la Iglesia, hoy conocida como "la Iglesia de las Monjas".
Ambos formaron parte del antiguo Convento de Religiosas Concepcionistas originario del S.XVI, que fue mandado construir por Alonso Fernández de Segura.

En su testamento dispuso que se fundase en Burguillos un convento de monjas de la Purísima Concepción y prohibió expresamente que el monasterio fuese alguna vez gestionado por frailes, incluso pidiendo su demolición en ese caso. Además les cedió una dehesa para su mantenimiento.

Alonso Fernández de Segura era natural de Burguillos y canónigo de la catedral de Salamanca. Su deseo era ser enterrado en la capilla del convento, aunque no se cumplió.

El convento fue la primera construcción de la plaza, llegando a ocupar toda la manzana.
La portada de la iglesia está hecha de granito labrada e incluye un escudo.

Plaza del Altozano.



Portada de la iglesia Convento

Detalle de portada de la iglesia.


Dado que era un convento de clausura, las monjas no comunicaban con el templo mediante esta entrada, sino por una puerta existente en la sacristía.

La capilla del convento tiene una sola nave con bóveda de cañón y destaca el retablo de estilo barroco situado en el altar mayor.

Tras la desamortización de Mendizábal en el S.XIX, el templo continuó siendo propiedad de la Iglesia, mientras que el resto de dependencias pasaron a manos privadas, dándole diferentes usos a lo largo de los años.

El actual ayuntamiento fue objeto de una remodelación a principios del s.XXI. En él podemos observar los dos claustros, bajo y alto, que actualmente albergan las dependencias administrativas. En el claustro alto se expone la maquinaria original del reloj de la torre de la parroquia del siglo XIX.

Todavía hoy podemos observar la configuración de las celdas de las monjas. Durante los trabajos de restauración se encontró la cripta donde las últimas monjas que habitaron el convento fueron enterradas.

Además se aprecia dónde estaban ubicados los tornos, que eran el nexo de unión y de comunicación entre la clausura y el mundo exterior.


En el frente norte de la plaza se encuentra el Palacio del Obispo Amador Merino Malaguilla, originario del S.XVIII. En la fachada del palacio podemos observar una zona con otra tonalidad donde estaba el escudo episcopal.

Amador Merino Malaguilla, obispo de Badajoz, pasaba periodos vacacionales en Burguillos del Cerro y tuvo especial predilección por el Convento.

Se cree que uno de los motivos de que se construyese su casa en este lugar fue que ingresaron en el Convento dos familiares suyas.

Prestó especial atención espiritual y material al mismo: celebraba la eucaristía y dirigía ejercicios espirituales y días de retiro a las monjas.
Promovió la construcción de La Albuera, presa de agua que surtía los molinos de los frailes, y la donó al convento de las Concepcionistas, al igual que la Casa Palacio que construyó para sí mismo.
Fue un impulsor en la construcción de la nueva Parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista, iniciándose en su gobierno la idea del nuevo templo, recaudando de la casa de Béjar materiales para su ejecución.

Casa Palacio del obispo Amador Merino Malaguilla

Casa Palacio del obispo Amador Merino Malaguilla.


Monumento a los mineros

Monumento a los mineros.


En el centro de la plaza tenemos el monumento a los mineros.

Fue inaugurado en agosto de 2017. Con él se ha querido rendir homenaje a todos los mineros de la localidad, ya que las minas burguillanas fueron una parte importante en la economía local.
En el término municipal encontramos vestigios de la existencia de yacimientos mineros desde la antigüedad.

Las minas de Burguillos y la Sierra del Cordel están declaradas Lugar de Interes Científico desde 2017, dada su riqueza y singularidad, llegando a encontrarse aquí minerales únicos en la península ibérica.

Más adelante podrán visitar en la Casa del Corregidor  una muestra permanente de distintos minerales así como documentación que nos ayuda a comprender mejor cómo funcionaron nuestras minas.