San Juan Bautista es un espacio religioso que tiene su origen en época visigoda.
Con posterioridad fue centro de rezo musulmán e iglesia cristiana.
Una vez que se abandona el culto se convierte en cementerio.

Tras más de un siglo de abandono, en la primera década del siglo XXI se realizaron trabajos de recuperación y consolidación.
Para comenzar las tareas de recuperación de la iglesia, el primer paso fue la recopilación de datos históricos y así obtener la información necesaria.
Se utilizaron técnicas como el georradar y la tomografía eléctrica para deducir la mejor forma de intervenir en el yacimiento.

Una vez que se obtuvieron los resultados necesarios, se realizaron sondeos arqueológicos en tres zonas diferentes: el área donde se encuentran los edificios nuevos, la iglesia y el espacio de la antigua sacristía, que no se ha conservado.
Los restos exhumados y otros materiales se llevaron al laboratorio y más tarde se trasladaron al actual cementerio municipal.

San Juan Bautista.


capilla central y capillas laterales

Capilla central y capillas laterales.


Esta Iglesia debe su nombre a San Juan Bautista, santo venerado por los templarios. Se localiza al noroeste de la población, entre las calles San Juan y Espíritu Santo. Esta última toma su nombre del hospital que existió anexo al edificio religioso.

La iglesia de San Juan Bautista tiene tres entradas, una en la calle Espíritu Santo y otras dos al oeste. De ellas, una fue realizada en las tareas de recuperación del edificio, y da acceso al actual Centro de Interpretación de la Orden del Temple.

La capilla central o testero presenta una cabecera muy desarrollada, con dos espacios separados por un arco ojival. La capilla tiene una mezcla de estilos con predominio del gótico-mudéjar. El primer tramo presenta una bóveda de crucería; y el segundo un casquete que descansa sobre pechinas. Destacan dos ventanas enfrentadas, talladas en un bloque de granito con cuatro círculos dispuestos en cruz. El acceso a esta capilla viene marcado por un arco de triunfo apuntado. Desde la cabecera se accedía a la sacristía.

La torre campanario se construye en el siglo XVI, donde se colocan dos campanas que sustituirían la espadaña primitiva. Su planta es cuadrada y es el elemento más elevado del conjunto arquitectónico.

La nave central del templo, que ya no existe, tenía una cubierta de teja sobre madera. Esta nave era un espacio irregular y se dividía en tres tramos separados por pilares. Aunque los pilares no se conservan en la actualidad, su situación está recreada en el pavimento.


Cuenta con tres capillas ubicadas en el lado de la Epístola: Capilla de la Consolación, Capilla de San José y Capilla del Cristo.
La primera de ellas, también la más antigua (siglos X-XI), es la Capilla de la Consolación o de la Encarnación.
Esta capilla originalmente fue una rabita o morabito. Su tipología constructiva es una qubba musulmana, pequeña construcción de base cuadrada y cúpula circular que servía como lugar de culto.
Tras la reconquista, este lugar se convierte en una iglesia cristiana. Para ello se intentaron eliminar todos los elementos islámicos, como se observa en la modificación de los arcos de herradura primitivos para convertirlos en arcos de medio punto.
D. Alfonso Fernández de Vargas, señor de Burguillos que vivió y murió en la villa, eligió esta capilla como lugar de enterramiento, en ella se halla su sepulcro de mármol. Por ello se conoce también como Capilla de Vargas.
Esta elección tiene un carácter simbólico, ya que era el lugar más sagrado de la población. Su planta central cuadrada queda cubierta por una bóveda esquifada de ocho paños. El muro occidental acoge una escalera que conduce a la cubierta del edificio. En el muro sur hay dos arcos ciegos de carácter funerario y una hornacina que originalmente fue una ventana.
La pared este está orientada hacia La Meca, punto hacia el que los musulmanes dirigen su oración.

La segunda de ellas es la Capilla de San José, de la primera mitad del siglo XVII. Su fachada es íntegra de granito y se abre con un arco de medio punto rematado con una cruz. Su planta es rectangular y ofrece un importante espacio pictórico, aunque muy deteriorado por el paso del tiempo.

Parte trasera de la iglesia

Parte trasera de la iglesia.


La última de las capillas es la del Cristo, de finales del siglo XVII y de estilo barroco. Se accede mediante un arco rebajado y su planta es cuadrangular, cubierta por una bóveda hemisférica. Además, presenta restos de un retablo que acogió las imágenes veneradas.


torre campanario

Ventanal.


Como resultado de las intervenciones arqueológicas, se pudo constatar la evolución que tuvo este lugar de culto.

El origen de la iglesia se remonta a los siglos VI o VII. Hay constancia de un templo visigodo de planta basilical, con una cabecera cuadrangular y tres naves. Para su construcción se reutilizaron materiales romanos.

Hacia los siglos X u XI se produce la ocupación musulmana. Se aprovecha el edificio primitivo para construir una zawiya.
A partir de 1238 con la conquista cristiana el templo queda en manos de la Orden del Temple.

Desde entonces las construcciones existentes se integrarán en el nuevo templo cristiano. A finales del siglo XV y principios del XVI se amplía la cabecera y se dota de más altura al edificio.

También se construyen nuevas estancias como la sacristía. A mediados del siglo XVI se edifica la torre campanario y se realizan reformas en la nave.

En el siglo XVII se construye el osario y las capillas de San José y del Cristo. Anexo a la iglesia existió el Hospital del Espíritu Santo. El templo se abandona en el siglo XVIII y pasa a ser un cementerio. En el siglo XIX, la nave desaparece para ampliar la zona de enterramiento y se eleva la cerca perimetral que protege la iglesia. Para la construcción de este cerramiento se utilizan los materiales que conformaban el hospital del Espíritu Santo y del muro norte de la Iglesia.

En el siglo XXI se produce la recuperación de la Iglesia de San Bautista y se instala el Centro de Interpretación de la Orden del Temple.


El Centro de interpretación de la Orden del Temple muestra el recorrido de los templarios desde su fundación tras la Primera Cruzada hasta su disolución en 1312. En las diferentes salas se abordan temáticas como la vestimenta, las leyes, la forma de luchar, el poder económico, o la historia de uno de sus personajes más influyentes como Jacques de Molay, el último gran maestre templario.

La historia se transmite de forma entretenida y es accesible a todo tipo de públicos. Para ello se utilizan recursos interactivos y audiovisuales que abordan el misterio, las leyendas, los juegos o los símbolos de los templarios.

San Juan Bautista.