En este entorno natural encontramos el Convento de las Llagas de San Francisco, entre el camino de Zafra y Medina. Tal y como indica la inscripción de su fachada, en 1562 Teresa de Zúñiga, Duquesa de Béjar, inicia la construcción del Convento, en el momento en el que se encontraba enferma.

En 1571 los frailes ocupan el convento, pero los recursos económicos eran escasos y la obras se vieron seriamente ralentizadas durante más de veinte años. Es ahí cuando el Concejo, en 1596 ayuda a los frailes de la Orden de los Descalzos de San Francisco para finalizar los dormitorios. Los frailes tuvieron una gran influencia en la vida social de Burguillos.

La Secta de los alumbrados tuvo presencia en el convento a principios del siglo XVII. Los alumbrados fueron un movimiento religioso español del siglo XVI en forma de secta mística, que fue perseguida por la Inquisición por considerarse herética y relacionada con el protestantismo. Hay que destacar la figura de Fray Francisco de la Parra, quien transfirió sus ideas a los monjes y frailes del convento.

Convento de las Llagas de San Francisco

Convento de las Llagas de San Francisco.


Entorno del Convento de las Llagas de San Francisco

Entorno del Convento de las Llagas de San Francisco.

Los frailes del convento, además, ayudaban a las parroquias y capillas de la población y asistieron en la enfermería de la Plaza de España.

El convento se corresponde con un edificio de estilo Renacentista, dividido en dos plantas, destacan la capilla y las distintas dependencias conventuales. En la planta superior están las celdas en las que se alojaban los frailes, en la inferior las dependencias comunes; cocina, refectorio, sala capitular y un hermoso claustro con un pozo en el centro. Este claustro, de planta cuadrada, está dispuesto en dos alturas, la inferior se corresponde con una galería de arcos carpaneles y columnas de mampostería y de piedra dispuestas de forma alternativa. La superior tiene una galería cerrada con pequeños ventanales y arcos ciegos de medio punto rebajados.

A la capilla se accede desde el claustro, por la parte sur, o bien desde la fachada principal del convento y que quedaría ubicada en el lado del Evangelio dentro del templo.

En cuanto al interior de la iglesia, está formado por una sola nave con altar mayor. A los pies del templo encontramos el coro.

Con la Desamortización de Mendizábal pasa a propiedad privada. Hasta 1953 fue una fábrica de tinajas y conos de gran prestigio por la calidad del barro. En 1953 se produce una reforma para acoger a San Isidro Labrador, patrón de agricultores y ganaderos. Las últimas reformas se realizaron en distintas etapas en la última década del siglo XX y primera del XXI.

En la actualidad, la iglesia es conocida popularmente como San Isidro por el culto y fiestas que se celebran en honor a este santo con una romería en los alrededos el 15 de mayo.

Interior del Convento de las Llagas de San Francisco

Interior del Convento de las Llagas de San Francisco.