Nos encontramos en la Cañada Real a su paso por Burguillos del Cerro. En esta zona proliferaron los hornos de ladrillo, de baldosa y de cal. Los hornos de ladrillo y teja estaban construidos de piedra y ladrillo. Están formados por tres partes: la caldera, la cámara y la parrilla y utilizaban como material inflamable la vegetación seca del entorno.

Estos hornos tienen una pequeña estructura de arcos de ladrillo macizo donde se asientan los elementos para su cocción, colocados de forma alterna: primero los ladrillos y encima las tejas. Para la fabricación de tejas y ladrillos se extraían dos tipos de tierra diferentes. Esta extracción se producía en las inmediaciones de los hornos. Estos hornos artesanales fueron un medio de vida para numerosas familias de la población.

Hornos de ladrillo

Hornos de ladrillo.


Brasero de picón

Brasero de picón.

Actualmente se sigue la tradición de elaborar carbón y picón. El horno que se emplea para la obtención del carbón es una construcción de leña en forma de cono, la cual se tapa con tierra y se enciende por una abertura en la parte superior. De esta forma la leña va convirtiéndose en carbón en el interior del horno. La materia prima que se utiliza para fabricar carbón es principalmente la encina.

La elaboración del picón comienza por la poda de la encina. Las ramas se amontonan y se introducen en la hoguera. Una vez en el fuego, se espera a que se queme la madera correctamente. Cuando queda reducida a trozos pequeños se le echa agua. Después el picón obtenido, se amontona, se deja enfriar y se mete en sacos. Un buen picón depende de la calidad de la leña utilizada.
El picón se utilizaba para los braseros de las casas, aunque este se ha ido sustituyendo por los aparatos eléctricos.
La fabricación de ambos materiales también fue un complemento económico para muchas familias.