Al alzar la vista nos encontramos el castillo, situado en lo alto del cerro.
Existen indicios que nos permiten creer que el castillo se fundó durante la dominación musulmana, ya que quedan restos con las características propias de sus construcciones. Esto se puede observar tanto en parte de su estructura como en los materiales utilizados.

Durante el siglo XII y primeras décadas del siglo XIII, con las continuas incursiones de los cristianos, la inseguridad debió ser algo habitual para los habitantes de las pequeñas aldeas que entonces poblaban el término. Esto les obligaría a construir un baluarte en la parte más alta del cerro y colocar sus viviendas en la falda del mismo para estar acogidos bajo su protección.
Esta fortaleza ha pasado por distintas modificaciones y ampliaciones durante la ocupación templaria y, posteriormente, por los señoríos.

Está construido, en su mayor parte, en fábrica de mampostería con refuerzos de sillares en los ángulos. El conjunto tiene forma de polígono irregular con un doble recinto amurallado. La muralla del exterior es almenada, de escasa altura, y parcialmente conservada. El recinto interior tiene cuatro torres principales y otras dos secundarias.

Vista exterior del castillo

Vista exterior del castillo.


Vista trasera del castillo

Vista trasera del castillo.

Destaca del conjunto la torre de Homenaje, conocida como la Torre Parda. Está formada por un cuerpo superior retranqueado, raramente visto en Extremadura, y un cuerpo inferior más voluminoso.
Contigua a ella se observa la que podría ser la torre más antigua, ya que es la única construida con otro material. Esta torre formaría parte de la primitiva construcción defensiva musulmana. Presenta una planta cuadrada con una terraza almenada y es conocida popularmente como “la azotea”.
La siguiente torre es de planta circular y tiene un carácter defensivo. En ella destacan las troneras de palo y orbe, que nos sitúa en una época en la que ya existían armas de fuego. Desde este punto se observa un muro restaurado con ladrillo visto de época actual. Como este se encontraba completamente derruido, para evitar un mayor deterioro del resto del conjunto, se optó por esta solución técnica.

La entrada del castillo situada en el punto de vista opuesto, consta de una puerta de granito, con arco ligeramente apuntado, sobre la que luce el escudo de la Casa de Béjar. La puerta está coronada por un matacán de carácter defensivo, del que se conservan sus cuatro grandes ménsulas y la parte inferior del pretil.

El castillo es el símbolo de la localidad y se puede contemplar desde cualquier punto del término. Es un enclave inigualable.